El cultivo de la lechuga (parte 2)

Fran >

Abonos recomendados

Teniendo en cuenta la gran precocidad y el ritmo de crecimiento, la demanda de nutrientes que exige la lechuga es mayor que el de otras especies. Por lo dicho, la fertilización del terreno de cultivo de esta verdura deber ser abundante y de buena calidad, además del correcto trabajo de la tierra mencionado anteriormente.

Para satisfacer la necesidad de nutrientes que requiere la lechuga, son muy óptimos los abonos orgánicos basados en estiércol vacuno, turba de ciénaga, humus de lombriz o compost vegetal o biotierra. Es bastante primordial que estos abonos estén enriquecidos con litonita (zeolita cargada).

Fases de crecimiento de la lechuga

Se pueden distinguir 4 fases de crecimiento de la lechuga que pasaremos a nombrar a continuación:

  • Fase de plántula: Se da la aparición de la radícula; hay un crecimiento radicular en profundidad; aparecen 3 o 4 hojas verdaderas, y tiene un ciclo de duración de entre 3 y 4 semanas.
  • Fase de roseta: La cantidad de hojas aumenta a entre 12 y 14, aumenta la intensidad de color de las hojas y disminuye la relación largo-ancho de folíolos. Esta fase tiene una duración de entre 3 y 4 semanas
  • Formación de la cabeza: Se caracteriza fundamentalmente por la anchura de las hojas que superan su largo. Además, las hojas se tornan curvas por el eje central quedan envueltas unas con otras. Tiene una duración similar a las demás etapas.
  • Floración o espigado: La hortaliza pierde calidad como síntoma primario en la parte superior o cabeza, que se extiende y se abre; se emiten inflorescencias en varios grupos de más de una docena de flores y la planta llega a medir entre 1 y 1,5 mt.

El exigente riego de la lechuga

De la misma manera que demanda muchos nutrientes, la lechuga también lo hace con el agua. Esta hortaliza requiere un riego de entre 2 y 3 veces al día, con el fin de que las semillas germinen a los 4 o 6 días.

Esta necesidad de agua de la lechuga se explica por su gran sensibilidad a la sequía, pero cuidado, también es muy sensible al exceso de la misma, puesto que los encharcamientos producen la podredumbre a la altura del cuello.

Si nos centramos en semilleros de huertas urbanas y tenemos pensado un trasplante interno –quizá de una maseta a un jardín-, es conveniente suspender el riego 6 o 7 días antes del trasplante para que la planta se endurezca.

Al momento de recomendar un sistema de riego, diremos que de cara a ahorrar, siempre es conveniente un goteo, aunque en mesas de cultivo no está justificado por su tamaño.